Miércoles, 13 de Junio de 2012 00:42
Servindi, 11 de junio, 2012.- La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ACNUDH) presentó en el Perú el documento Directrices de Protección para los Pueblos Indígenas en Aislamiento y en Contacto Inicial como un ejemplo de aplicación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.
Las directrices fueron presentadas este año al Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas que sesionará en Ginebra, Suiza, del 9 al 13 de julio de 2012.
Las directrices resultan de las consultas realizadas por el ACNUDH en la región. Específicamente en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Venezuela.
Tienen como objetivo servir como guía de referencia para los diferentes actores que trabajan con pueblos indígenas en aislamiento y en contacto inicial en América del Sur.
Las directrices pretenden ser un instrumento que ayude a una mejor contextualización del derecho internacional de los derechos humanos para proteger a estos pueblos ante su situación de extremada vulnerabilidad y el elevado riesgo de desaparición a que están expuestos.
Viernes, 04 de Noviembre de 2011 04:21
Bolivia: neodesarrollismo o alternativa al capitalismo
Guillermo Almeyra/ y II
En Bolivia los campesinos-indígenas que producen para autoconsumo pero venden sus excedentes (y que pueden producir sea individualmente, sea en formas comunitarias de diverso tipo), los peones rurales y pastores, los pequeños mineros privados, los trabajadores mineros asalariados, los asalariados urbanos que trabajan en talleres semiartesanales o en las fábricas, en el pequeño comercio informal o formal, en los organismos estatales o instituciones privadas, coexisten con los indígenas de Oriente, que viven en comunidades autónomas basadas en el autoconsumo y que tienen relaciones muy laxas con el mercado, vendiendo a veces algunos productos, comprando algunos insumos y trabajando en ocasiones por salario.La influencia de las ideas y valores capitalistas dominantes, en general, es mayor en las ciudades que en las zonas rurales, mayor en el altiplano que en la selva oriental, mayor entre los mestizos que entre los indígenas, mayor entre los aymaras de El Alto y de La Paz que entre los que aún viven en los restos de los comunitarios ayllus cerca de la frontera con Perú. En cuanto a la economía de Bolivia, es capitalista, extractiva y depende, como el país, de los cambios tecnológicos que se suceden en el capitalismo internacional, como se expresó en los ciclos sucesivos de la plata, el estaño, ahora el petróleo y el gas, el litio y las tierras raras, más la soya. El capital financiero internacional dirige esa economía y está entrelazado con los grandes burgueses nacionales, sobre todo de oriente. El Estado, que es debilísimo, enfrenta a multitud de otros poderes en germen, sea en los conflictos con los obreros y los indígenas-campesinos que lo desafían por motivos corporativos, sea en las luchas con los intentos reaccionarios de sectores capitalistas locales (terratenientes e industriales) de construir una autonomía regional semiseparatista.
Jueves, 03 de Noviembre de 2011 01:51
Foro / Encuentro:
Balance de la democracia participativa y protagónica en Venezuela
Foro Social Mundial Temático Venezuela
Caracas, sábado 16 de julio de 2011.
Premisas y realidades en materia de participación protagónica. (ponencia)
Esteban Emilio Mosonyi
Es ampliamente sabido que, a partir de la Constitución Bolivariana de 1999 y durante todo este primer decenio largo del flamante nuevo milenio, Venezuela se proclama Democracia Participativa y Protagónica, y ese lema aparece como símbolo distintivo del régimen bolivariano, al menos en cuanto vocación tendencial más allá de los logros alcanzados y los errores cometidos. Hasta por mera intuición y algo de honestidad, sería insensato negar que tanto las grandes mayorías oprimidas como algunas minorías otrora invisibilizadas –me refiero con este término poco feliz a los indígenas y afrodescendientes, en especial– han entrado en un importante proceso de participación, tal vez no muy protagónica, pero sí real y observable en múltiples aspectos. Como estudioso de la lingüística puedo señalar que en los años noventa la mayoría de nuestros sociolingüistas –y otros que no lo eran– opinaban al unísono que la generalidad de los venezolanos y venezolanas de cualquier estrato social manejaban el lenguaje con cierta torpeza y dificultad, especialmente ante las cámaras, y no andaban tan lejos de la verdad. Hoy, en cambio, basta con ver cualquier noticiero para percatarnos de la fluidez y soltura con que se expresa la gente de los barrios, los indígenas, los campesinos, los sindicalistas, los empresarios, por supuesto los académicos y sin olvidar a los estudiantes, cuya elocución también ha mejorado significativamente: ya podemos competir con nuestros homólogos colombianos y argentinos.