Escrito por FSMTVZLA Martes, 21 de Mayo de 2013 01:22
Emiliano Teran Mantovani

Una cadena de acontecimientos, parecen alertarnos una y otra vez, sobre el imprudente y desacertado rumbo por el cual transitamos como civilización ante una profunda crisis climática global, que al contrario de atenuarse, da muestras de su progresivo agravamiento. Nuevos estudios y mediciones de la National Oceanic and Atmospheric Administration y del Scripps Institution of Oceanography revelaron que se ha superado la marca de 400 partes por millón (ppm) de CO2 en la atmósfera, una cifra que no se había alcanzado desde hace por lo menos 3 millones de años, durante una época denominada el Plioceno, según sugieren mediciones indirectas[1], lo que supone que hemos alcanzado un nivel de emisiones propio de otra era, cuando nuestro mundo era diferente al que conocemos en la actualidad.
Escrito por FSMTVZLA Lunes, 13 de Mayo de 2013 18:44
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
“Corta es la vida, el camino largo, la ocasión fugaz, falaces las experiencias, el juicio difícil”. (Hipócrates)
“Los tiempos duros crean héroes.”(Proverbio chino)
El término “crisis” ha tratado de ser conjurado y silenciado en la alta dirección política de la revolución bolivariana, luego de los resultados del 14-A-2013. Diversas circunstancias parecieran rodear esta “decisión política”, pero lo cierto es que en medio del tabú y la autocensura, no hay posibilidad de aplicar algunas de las lecciones del legado bolivariano de Chávez: revisión, rectificación y reimpulso; y si se quiere llegar más allá: reunificación, re-polarización y repolitización.
Lo primero y básico, sin embargo, es dar cuenta de la situación electoral: ¿Hay crisis electoral en el llamado “chavismo”? ¿Hay crisis electoral en la revolución bolivariana? ¿Cómo evitar que la crisis electoral sea un factor catalizador de una crisis política de gobierno, de estabilidad, legitimidad y eficacia política? ¿Cómo se articula la crisis electoral a otros procesos con dinámicas asociadas al tiempo económico, al tiempo social, al tiempo militar y al tiempo político?
Una lección que no debe soslayarse es que una crisis coyuntural condensa un complejo de “contradicciones sobre-determinadas”. No entraremos en profundidades, por ahora.
Iremos de lo más elemental utilizando un procedimiento de sobra conocido: ir al Diccionario, consultar etimologías, revisitar enciclopedias y buscar diversas fuentes, para evaluar si es aplicable el término crisis para evaluar el desempeño electoral de la revolución bolivariana.
De acuerdo al DRAE se habla de crisis con las siguientes acepciones (Del lat. crisis, y este del gr. κρίσις):
1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.
2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.
3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.
4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.
5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.
6. f. Escasez, carestía.
7. f. Situación dificultosa o complicada.
Desde el punto de vista etimológico la palabra crisis llegó a nosotros a partir del latín crisis, y ésta, del griego krisis. El vocablo griego se derivó del verbo krinein ‘separar’, ‘juzgar’, ‘decidir’. Este verbo también está en el origen de palabras como criticar y criterio, entre otras. Se plantea que crisis significa algo que se rompe, y porque se rompe hay que analizarlo. De allí su relación con el término crítica, pues el análisis o el criterio que es razonamiento adecuado permite emitir un juicio o reflexión. También se señala que “crisis” es un punto crucial o decisivo.
En griego, cuando se utilizaba crisis para referirse a una enfermedad se reenviaba a aforismos que nos dan muchas claves para orientar la experiencia: “Las impurezas que quedan en las enfermedades después de las crisis, suelen producir recaídas” (Hipócrates).
Cuando se trataba de contiendas, Herodoto decía: “ (…) cuando muere un marido, sus mujeres que son muchas para cada uno, entran en gran contienda”.
Cuando se refería a una elección, se habla de Plutarco. “Hacíase la elección de esta manera: reunido el pueblo, elegía ciertos hombres de probidad, los que eran encerrados en una estancia próxima, donde, no pudiendo ni ver ni ser vistos, oían sin embargo, la gritería de los congregados”.
Y la sentencia contundente referida al juicio en Hipócrates indicaba: “Corta es la vida, el camino largo, la ocasión fugaz, falaces las experiencias, el juicio difícil”.
Ciertamente, luego del 14 de abril de 2013, el juicio se hace harto difícil, pues están implicadas severas decisiones, además de complejas dificultades. Desde mi perspectiva, me siento invadido recurrentemente por la siguiente imagen de rectificación: ¡Hay que cortar el dedo para salvar el pie! Sin embargo, reconozco que es sólo una imagen personal, un vago sentimiento subjetivo que puede ser completamente desacertado para algunos, pero es la idea que sobre la rectificación que considero indispensable.
La imagen evoca una intervención quirúrgica, pues ya no son aplicables las mejores y deseables acciones de la prevención de riesgos. Los problemas son ahora terminales, incluso algunos explosivos. Lo urgente es incluso lo importante.
Por tanto, no es ya conveniente seguir “corriendo la arruga”, poniendo “pañitos calientes” o peor aún, mareando al circo o a los espectadores del teatro con los llamados “potes de humo” o con malos trucos perceptivos de magia para distraer a los sentidos. El riesgo se ha consumado.
La revolución bolivariana ha entrado en una zona de alto riesgo político; o para decirlo de manera indirecta, el barco ha entrado en una zona llena de peligros, con una tripulación angustiada por la pérdida de su Comandante, afectada por la carencia de suficientes suministros, con posibilidades ciertas de algunos focos de amotinamiento, con malas condiciones climáticas; y por si fuera poco, sobre el nuevo piloto se proyectan diversos temores y cuestionamientos: desde la carencia de claros mapas para sobrellevar terrenos desconocidos, hasta evaluaciones sobre su suficiente pericia para gobernar la nueva situación.
De manera, que no basta con utilizar cuatro o cinco personajes con cierta pericia técnica u olfato político, para modelar selectivamente la atención, la percepción y la construcción de la agenda de opinión pública. El asunto es que las tensiones están presentes en la calle. Correr la arruga o desplazar la atención hacia otros temas implica un alto costo político y una irresponsabilidad de liderazgo, sobre todo si se habla de liderazgo revolucionario.
Por otra parte, la tan citada enciclopedia en línea Wikipedia, señala:
“Crisis (del latín crisis, a su vez del griego κρίσις) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.”
En esta acepción, el dilema entre reacciones automáticas y respuestas inteligentes, está a la orden del día. De allí la importancia del significado del ideograma chino de “crisis”.
Tradicionalmente en Occidente la palabra crisis señala el momento de mutación durante una enfermedad, que puede desembocar en un estado de empeoramiento o de mejoría del convaleciente. También se aplica a puntos de inflexión que marcan momentos de inestabilidad en procesos históricos. Si se acepta la noción de mundo cambiante, en que todo fluye, todo deviene, las crisis son hitos que indican cambios radicales para bien o para mal. En gran parte depende de la actitud mental de las personas que enfrentas la situación de crisis. En el idioma chino, la palabra “crisis” (危机, weiji), se compone de dos ideogramas:
• Wēi (危) que se traduce como “peligro”, o “amenaza”.
• Jī (simplificado: 机, tradicional: 機) que, entre varias acepciones (máquina, avión, punto crucial, etc.), se puede traducir como “chance” u “oportunidad”. Sobre el significado de “oportunidad” de la palabra jī (机) es posible examinar algunas palabras chinas que involucran ese ideograma:
• Jī huì (机会), es la palabra completa para “ocasión” u “oportunidad”,
• Jī yù (机遇) significa “oportunidad favorable”
• Jī yuán (机缘), es “buena suerte”
• Liáng jī (良机), podemos traducirla como “buena oportunidad”
En conclusión, ante una crisis podemos asumir dos opciones: o nos atemorizamos y deprimimos al verla de manera pesimista sólo como una señal de peligro fatal, o nos decidimos con optimismo y coraje a sacar el máximo provecho de las oportunidades que tal circunstancia encierra. Considero que la única opción posible no es el pesimismo de la voluntad, pero tampoco el voluntarismo ciego. Practicar el análisis estratégico en estas circunstancias es indispensable, por más difícil que sea la situación. Y es justamente la situación lo que hay que cartografiar adecuadamente para indagar sus síntomas.
La crisis electoral de la revolución bolivariana hay que analizarla a partir de un análisis profundo de las brechas alcanzadas hasta ahora, no tratarla de manera superficial, utilizando diversos datos que permiten minimizar los problemas existentes, maquillar las estadísticas electorales, o desviar la atención sobre logros inexistentes. Hemos planteado en otro trabajo que lo sucedido no debió causar sorpresa alguna, pues la tendencia de la irregularidad del voto en la revolución bolivariana era un hecho constatable desde el año 2007.
Si todavía hay crédulos que consideraron que era posible objetivamente conquistar, a partir de la tendencia histórico-electoral realmente existente entre 2007-2010 los llamados 10 millones de votos, no queda otra consideración que decirles: ¡cayeron por inocentes! Era improbable estadísticamente conquistar esos 10 millones de votos, y a los síntomas nos referimos cuando observamos la tendencia de las brechas expresadas en valores relativos o porcentajes de ventaja entre la opción bolivariana y la opción opositora:

Es preciso analizar también la tendencia de votos absolutos en elecciones presidenciales y de gobernadores para captar algunos aspectos que han sido eludidos, como por ejemplo, que los la brecha obtenida por el Presidente Chávez en octubre del año 2012 es ligeramente superior a la brecha obtenida por las candidaturas bolivarianas a gobernadores frente a la oposición en el año 2008, con una participación electoral menor. También datos omitidos como la participación electoral de bolivarianos y opositores en las elecciones a gobernadores en el año 2008, contrastando con la participación efectuada en el año 2012 en las elecciones a gobernadores:

Finalmente, es claramente visible la tendencia de la brecha obtenida si analizamos elecciones de gobernadores y elecciones presidenciales, pues para la revolución bolivariana es visible con total claridad que la caída de fuerza electoral. El siguiente gráfico muestra el comportamiento de las brechas en valores absolutos en las elecciones de gobernadores y presidenciales desde el año 2006:

La descripción de brechas muestra la tendencia a la caída de la ventaja entre la opción bolivariana y la opción opositora. La zona de riesgo político comenzaba justamente con el tramo de ventaja menor o igual a 500.000 votos.
Escrito por FSMTVZLA Lunes, 29 de Abril de 2013 22:12
El Foro Social Mundial ha iniciado una nueva etapa, en la cual parece enfrentarse con la imperiosa necesidad de transformarse de manera importante o correr el riesgo de perder sentido en la lucha global anticapitalista. Hemos esbozado los principales desafíos y alternativas que se desprenden de las ricas discusiones desarrolladas en los espacios del FSM de Túnez 2013. Agradecemos enormemente a Damien Hazard de “Abong” - Brazilian Association of NGOs y miembro del Consejo Internacional del FSM; a Rami Brahem y “Santa” del colectivo de Túnez “T'harrek!”; a Raffaella Bolini de ARCI y también miembro del CI; y a Marisa Holmes, activista del movimiento Occupy Wall Street, por su colaboración para la realización de este artículo.
Emiliano Teran Mantovani*
espeto por las diferencias y de tolerancia para aquellos/aquellas que no piensan como nosotros”.
Escrito por FSMTVZLA Miércoles, 17 de Abril de 2013 21:46
Roland Denis
Los votos lo dijeron clarito, el pueblo del 27 de febrero, el pueblo leal al mensaje libertario y la obra justiciera de Chávez, salvaron al límite este proceso en el momento en que ha podido desmoronarse por la acumulación arrogancias y garrafales errores que vienen conjugándose con los años. La votación prácticamente 50 a 50 tiene sus antecedentes en estos 14 años, pero en este caso no es lo mismo ni mucho menos tomando en cuenta los altos índices de participación electoral, en este caso se trató de un ejercicio estrictamente de lealtad (y reitero lo de la lealtad porque mucho del clientelismo político comprado por la maquinaria burocrática en este caso desvío por centenares de miles sus votos a la derecha sin complejo) hacia el propósito revolucionario. No obstante y no estando Chávez como candidato podemos asumir que es inmensa la sombra revolucionaria regada como hegemonía de los valores transformadores en estos años la que garantizó la ínfima victoria.
Fuente: http://goo.gl/yrAbW
Escrito por FSMTVZLA Martes, 16 de Abril de 2013 17:13
Atilio Borón
Era fundamental que ganase Nicolás Maduro, y ganó. Pero ganó a duras penas, lo cual exige desentrañar las causas del bajón sufrido por el chavismo y el notable aumento experimentado por la derecha. Fue una victoria que puso en evidencia la endeblez metodológica de las encuestas que de uno y otro lado pronosticaban una holgada victoria del candidato chavista. Sobre el veredicto de las urnas lo primero que hay que decir es que su desconocimiento por parte de Henrique Capriles no es en modo alguno sorprendente. Es lo que señala para casos como este el manual de procedimientos de la CIA y el Departamento de Estado cuando se trata de deslegitimar a un proceso electoral en un país cuyo gobierno no se somete a los dictados del imperio. Si bien la distancia entre uno y otro fue muy pequeña, no tuvo nada de excepcional a la luz de la historia venezolana: en las elecciones presidenciales de 1978 Luis Herrera Campins, candidato del COPEI obtuvo el 46.6 por ciento de los votos contra el 43.4 de su rival de Acción Democrática. Diferencia: 3.3 por ciento, y el segundo reconoció de inmediato el triunfo de su contendor. Antes, en 1968, otro candidato del COPEI, Rafael Caldera, accedió a la presidencia con el 29.1 por ciento de los sufragios, imponiéndose sobre el candidato de AD, Gonzalo Barrios, quien obtuvo el 28.2 por ciento de los votos. Diferencia: 0.9 por ciento y asunto concluido. Más próximo en el tiempo, contrasta con el autoritario empecinamiento de Capriles la actitud del por entonces presidente Hugo Chávez que, en el referendo constitucional del 2007, admitió sin más trámite su derrota cuando la opción por el No obtuvo el 50.6 por ciento de los votos contra el 49.3 por ciento del Si a la reforma que él favorecía. A pesar de que la diferencia fue de poco más del 1 por ciento Chávez reconoció de inmediato el veredicto de las urnas. Toda una lección para el ofuscado perdedor.Página 1 de 3