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Síntomas y revelaciones de la lógica extractivista: superamos los 400 ppm de CO2 en la atmósfera

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Escrito por FSMTVZLA Martes, 21 de Mayo de 2013 01:22

Emiliano Teran Mantovani

SIGIAA

Una cadena de acontecimientos, parecen alertarnos una y otra vez, sobre el imprudente y desacertado rumbo por el cual transitamos como civilización ante una profunda crisis climática global, que al contrario de atenuarse, da muestras de su progresivo agravamiento. Nuevos estudios y mediciones de la National Oceanic and Atmospheric Administration y del Scripps Institution of Oceanography revelaron que se ha superado la marca de 400 partes por millón (ppm) de CO2 en la atmósfera, una cifra que no se había alcanzado desde hace por lo menos 3 millones de años, durante una época denominada el Plioceno, según sugieren mediciones indirectas[1], lo que supone que hemos alcanzado un nivel de emisiones propio de otra era, cuando nuestro mundo era diferente al que conocemos en la actualidad.

Estas nuevas mediciones se realizaron en la cima del Mauna Loa, el volcán en la isla de Hawaii que ha sido el sitio primario de referencia mundial para el seguimiento y supervisión del comportamiento de las concentraciones de CO2 en la atmósfera. Las lecturas promedio durante un día entero fueron, según NOAA, de 400,03 ppm, mientras que Scripps informó de 400.08 ppm[2].
 
Estas cifras son sintomáticas del propio patrón de funcionamiento del insostenible sistema capitalista global: los límites del planeta aparecen con cada vez mayor claridad ante la lógica de acumulación ilimitada del capital. Los países más pobres del planeta se han empeñado en trazar las metas de las cumbres de Cambio Climático entre los 1 o 1,5°C de aumento de temperatura media como cifra ideal para evitar, con alta probabilidad, un cambio climático catastrófico. Para ello, el nivel máximo recomendado por un gran número de científicos es de 350 ppm de CO2, con lo cual se podría estabilizar el aumento de la temperatura.
 
No obstante, la falta de compromisos por parte de los Gobiernos del mundo (principalmente los más contaminantes) apuntan en dirección opuesta. Lejos de decrecer para comenzar a acercarnos a los 350 ppm, la OCDE proyecta que al ritmo que vamos, para 2050 llegaríamos a una insostenible concentración de CO2de 685 ppm hacia 2050[3]. La tasa de crecimiento de dichas concentraciones se ha acelerado durante los últimos 10 años, al pasar de alrededor de 0.7 ppm por año en la década de 1950, a 2,1 ppm por año en esta última década[4]. Y en 2010 se llegó a un máximo histórico en las emisiones totales de Gases de Efecto Invernadero (GEI), con 52 Giga-toneladas de CO2-equivalentes, siendo, según el Departamento de Energía de los Estados Unidos, el mayor incremento de un año a otro del que se tenga registro[5].
 El hecho de alcanzar los 400 ppm, simboliza una desidia criminal, un régimen de segregación climática global, donde principalmente los pueblos más pobres tienen que enfrentarse ante las enormes desventajas y consecuencias de esta crisis ecológica planetaria. Y debido a que las emisiones tienen un carácter acumulativo, y una vez que se emite CO2 a la atmósfera y océanos, éste permanece por miles de años, los cambios sustanciales para evitar el Cambio Climático, para tratar de impedir cruzar el umbral de los 1,5ºC, se hacen cada vez más difíciles, hasta llegar a un probable punto de no retorno.
 
Ante esta situación de emergencia creciente, el sistema mundial que rige el planeta sigue su camino hacia el precipicio del «desarrollo», acelerando sus niveles de consumo de Naturaleza, siendo que en apenas 30 años, hemos aumentado en 50% nuestra demanda de “recursos naturales”[6]. Mientras se hacen más pequeñas nuestras alternativas para evitar una crisis socio-ambiental mundial, se están produciendo progresivos procesos de mercantilización y financiarización de los bienes comunes para la vida, alimentando el creciente consumo no solo de los países de la OCDE, sino los vertiginosos apetitos extractivos de los BRICS, que potencian la maquinaria capitalista de emisiones de GEI y sus falsas soluciones para remediar esta crisis.
 
El impulso a los proyectos de extracción de hidrocarburos no convencionales, son expresión de estas falsas soluciones. El “desarrollo” de fuentes como las arenas bituminosas de Athabasca en Canadá, el gas de esquisto en los Estados Unidos y otros países, los pozos de mar adentro y aguas profundas como los del Golfo de México, los crudos extrapesados como los de la Faja del Orinoco en Venezuela, hasta la consideración de perforaciones en los territorios del Ártico, Antártida y Groenlandia, conllevan a procesos de extracción, procesamiento y utilización de energía mucho más complejos, lo cual se traduce en emisiones de GEI mucho mayores a las derivadas de la extracción de hidrocarburos convencionales[7].
 
Esta dinámica capitalista globalizada, ha presionado a América Latina a un proceso de reprimarización de sus economías nacionales, profundizando su carácter extractivista, independientemente de si los gobiernos son de corte neoliberal o progresista. Es notable cómo los numerosos proyectos extractivos actuales y los que se están estructurando para el futuro en la región, se conjugan con el patrón de consumo globalizado que reproduce este grave desajuste climático, al tiempo que plantea serias contradicciones y problemas a las formas de economía alternativa, local y solidaria que existen en nuestros países, las cuales más bien promueven patrones energéticos sostenibles y que pueden ayudar a detener el rumbo ascendente de las emisiones de GEI.
 
Nos preguntamos, ¿dónde han quedado las vocerías latinoamericanas oficiales más críticas, que denunciaban al sistema capitalista y su patrón energético como causante de esta crisis climática global? ¿Están los futuros proyectos extractivos, como por ejemplo los que giran en torno al Mercosur, encaminados a mermar esta crisis del clima y plantear serias alternativas, o bien apuntan en la dirección contraria? ¿Ha sido desplazado el Buen Vivir del libreto de las políticas públicas oficiales de los gobiernos progresistas?
 
Sin duda llegar a los 400 ppm, como una especie de revelación previamente anunciada, tiene en los países de la OCDE y ahora, en los BRICS, sus principales responsables. Pero cuando el planeta mira a Latinoamérica, como centro mundial de las alternativas anticapitalistas, puede encontrar severas contradicciones, que revelan la forma en la cual el extractivismo nos inserta aún más en nuestro papel bajo el esquema depredador globalizado de la división internacional del trabajo, su patrón energético y su maquinaria de emisiones de GEI. Quedan todavía numerosos desafíos por enfrentar en nuestra región. Pero el tiempo apremia.
Emiliano Teran Mantovani es sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos – CELARG, y hace parte del equipo promotor del Foro Social Mundial Temático Venezuela.
 
Fuentes

- AMIGOS De la Tierra. Un mundo de bajo consumo. SF. Disponible en:http://www.tierra.org/un-mundo-de-bajo-consumo/documento.pdf. [Consultado:
22/09/2012].
- CENTENO, Julio César. La amenaza climática. Aporrea. 04/04/12. En:http://www.aporrea.org/actualidad/a141287.html. [Consultado: 06/04/2012].
- EWALD, John. Carbon Dioxide at NOAA’s Mauna Loa Observatory reaches new milestone: Tops 400 ppm. National Oceanic and Atmospheric Administration. May 10, 2013. Disponible en:http://researchmatters.noaa.gov/news/Pages/CarbonDioxideatMaunaLoareaches400ppm.aspx. Consultado: [11/05/2013].
- GILLIS, Justin. Heat-Trapping Gas Passes Milestone, Raising Fears. The New York Times. Published: May 10, 2013. Disponible en:http://www.nytimes.com/2013/05/11/science/earth/carbon-dioxide-level-passes-long-feared-milestone.html?ref=todayspaper&_r=4&. Consultado: [11/05/2013].
- LANDER, Edgardo. ¿Un nuevo periodo histórico? Foro Social Temático Porto Alegre, enero 2012.
- LEAHY, Stephen. Gas de esquisto, un puente hacia más calentamiento global. Observatorio Petrolero Sur. 27/01/2012. En:http://www.opsur.org.ar/blog/2012/01/27/gas-de-esquisto-un-puente-hacia-mas-calentamiento-global/. [Consultado: 30/01/2012].
- ORGANIZACIÓN para la Cooperación y Desarrollo Económico OCDE. Perspectivas ambientales de la OCDE hacia 2050. Consecuencias de la inacción. OECD.org. Marzo 2012. En: http://www.oecd.org/dataoecd/54/6/49884278.pdf.Consultado: [22/03/2012].
- WORLD Wildlife Fund – WWF. Zoological Society of London – ZSL.Global Footprint Network. Informe Planeta Vivo 2008. Edición en español coordinada por WWF Colombia. Cali, Colombia. En:http://assets.wwf.es/downloads/informe_planeta_vivo_2008.pdf. [Consultado: 10/10/2010].



[1] Cfr. GILLIS, Justin. Heat-Trapping Gas Passes Milestone, Raising Fears.
[2] Ibíd
[3] Cfr. ORGANIZACIÓN para la Cooperación y Desarrollo Económico OCDE.  Perspectivas ambientales de la OCDE hacia 2050. Consecuencias de la inacción. p.2
[4] Cfr. EWALD, John. Carbon Dioxide at NOAA’s Mauna Loa Observatory reaches new milestone: Tops 400 ppm.
[5] Cfr. Seth Borenstein, “Biggest jump ever seen in global warming gases”, en: LANDER, Edgardo. ¿Un nuevo periodo histórico? p.4. Cfr. CENTENO, Julio César. La amenaza climática.
[6] Cfr. AMIGOS De la Tierra. Un mundo de bajo consumo. Cfr. WORLD WildlifeFund – WWF. ZoologicalSociety of London – ZSL. Global Footprint Network. Planeta Vivo. Informe 2010.
[7] Como muestra de esto, véase las consecuencias que genera el “fracking” para la obtención del gas de esquisto, respecto al agravamiento del Calentamiento Global, en: LEAHY, Stephen. Gas de esquisto, un puente hacia más calentamiento global.
 

Memorando de Alerta al Pueblo Bolivariano: Sí hay crisis electoral en la revolución. Por Javier Biardeau

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Escrito por FSMTVZLA Lunes, 13 de Mayo de 2013 18:44

No hay peor ciego que el que no quiere ver.

“Corta es la vida, el camino largo, la ocasión fugaz, falaces las experiencias, el juicio difícil”. (Hipócrates)

“Los tiempos duros crean héroes.”(Proverbio chino)

1.- ¿NO HAY CRISIS ELECTORAL?

El término “crisis” ha tratado de ser conjurado y silenciado en la alta dirección política de la revolución bolivariana, luego de los resultados del 14-A-2013. Diversas circunstancias parecieran rodear esta “decisión política”, pero lo cierto es que en medio del tabú y la autocensura, no hay posibilidad de aplicar algunas de las lecciones del legado bolivariano de Chávez: revisión, rectificación y reimpulso; y si se quiere llegar más allá: reunificación, re-polarización y repolitización.

Lo primero y básico, sin embargo, es dar cuenta de la situación electoral: ¿Hay crisis electoral en el llamado “chavismo”? ¿Hay crisis electoral en la revolución bolivariana? ¿Cómo evitar que la crisis electoral sea un factor catalizador de una crisis política de gobierno, de estabilidad, legitimidad y eficacia política? ¿Cómo se articula la crisis electoral a otros procesos con dinámicas asociadas al tiempo económico, al tiempo social, al tiempo militar y al tiempo político?

Una lección que no debe soslayarse es que una crisis coyuntural condensa un complejo de “contradicciones sobre-determinadas”. No entraremos en profundidades, por ahora.

Iremos de lo más elemental utilizando un procedimiento de sobra conocido: ir al Diccionario, consultar etimologías, revisitar enciclopedias y buscar diversas fuentes, para evaluar si es aplicable el término crisis para evaluar el desempeño electoral de la revolución bolivariana.

De acuerdo al DRAE  se habla de crisis con las siguientes acepciones (Del lat. crisis, y este del gr. κρίσις):

1. f. Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente.

2. f. Mutación importante en el desarrollo de otros procesos, ya de orden físico, ya históricos o espirituales.

3. f. Situación de un asunto o proceso cuando está en duda la continuación, modificación o cese.

4. f. Momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes.

5. f. Juicio que se hace de algo después de haberlo examinado cuidadosamente.

6. f. Escasez, carestía.

7. f. Situación dificultosa o complicada.

Desde el punto de vista etimológico la palabra crisis llegó a nosotros a partir del latín crisis, y ésta, del griego krisis. El vocablo griego se derivó del verbo krinein ‘separar’, ‘juzgar’, ‘decidir’. Este verbo también está en el origen de palabras como criticar y criterio, entre otras. Se plantea que crisis significa algo que se rompe, y porque se rompe hay que analizarlo. De allí su relación con el término crítica, pues el análisis o el criterio que es razonamiento adecuado permite emitir un juicio o reflexión. También se señala que “crisis” es un punto crucial o decisivo.

En griego, cuando se utilizaba crisis para referirse a una enfermedad se reenviaba a aforismos que nos dan muchas claves para orientar la experiencia: “Las impurezas que quedan en las enfermedades después de las crisis, suelen producir recaídas” (Hipócrates).

Cuando se trataba de contiendas, Herodoto decía: “ (…) cuando muere un marido, sus mujeres que son muchas para cada uno, entran en gran contienda”.

Cuando se refería a una elección, se habla de Plutarco. “Hacíase la elección de esta manera: reunido el pueblo, elegía ciertos hombres de probidad, los que eran encerrados en una estancia próxima, donde, no pudiendo ni ver ni ser vistos, oían sin embargo, la gritería de los congregados”.

Y la sentencia contundente referida al juicio en Hipócrates indicaba: “Corta es la vida, el camino largo, la ocasión fugaz, falaces las experiencias, el juicio difícil”.

Ciertamente, luego del 14 de abril de 2013, el juicio se hace harto difícil, pues están implicadas severas decisiones, además de complejas dificultades. Desde mi perspectiva, me siento invadido recurrentemente por la siguiente imagen de rectificación: ¡Hay que cortar el dedo para salvar el pie! Sin embargo, reconozco que es sólo una imagen personal, un vago sentimiento subjetivo que puede ser completamente desacertado para algunos, pero es la idea que sobre la rectificación que considero indispensable.

La imagen evoca una intervención quirúrgica, pues ya no son aplicables las mejores y deseables acciones de la prevención de riesgos. Los problemas son ahora terminales, incluso algunos explosivos. Lo urgente es incluso lo importante.

Por tanto, no es ya conveniente seguir “corriendo la arruga”, poniendo “pañitos calientes” o peor aún, mareando al circo o a los espectadores del teatro con los llamados “potes de humo” o con malos trucos perceptivos  de magia para distraer a los sentidos. El riesgo se ha consumado.

La revolución bolivariana ha entrado en una zona de alto riesgo político; o para decirlo de manera indirecta, el barco ha entrado en una zona llena de peligros, con una tripulación angustiada por la pérdida de su Comandante, afectada por la carencia de suficientes suministros, con posibilidades ciertas de algunos focos de amotinamiento, con malas condiciones climáticas; y por si fuera poco, sobre el nuevo piloto se proyectan diversos temores y  cuestionamientos: desde la carencia de claros mapas para sobrellevar terrenos desconocidos, hasta evaluaciones sobre su suficiente pericia para gobernar la nueva situación.

De manera, que no basta con utilizar cuatro o cinco personajes con cierta pericia técnica u olfato político, para modelar selectivamente la atención, la percepción y la construcción de la agenda de opinión pública. El asunto es que las tensiones están presentes en la calle. Correr la arruga o desplazar la atención hacia otros temas implica un alto costo político y una irresponsabilidad de liderazgo, sobre todo si se habla de liderazgo revolucionario.

Por otra parte, la tan citada enciclopedia en línea Wikipedia, señala:

“Crisis (del latín crisis, a su vez del griego κρίσις) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.”

En esta acepción, el dilema entre reacciones automáticas y respuestas inteligentes, está a la orden del día. De allí la importancia del significado del ideograma chino de “crisis”.

Tradicionalmente en Occidente la palabra crisis señala el momento de mutación durante una enfermedad, que puede desembocar en un estado de empeoramiento o de mejoría del convaleciente. También se aplica a puntos de inflexión que marcan momentos de inestabilidad en procesos históricos. Si se acepta la noción de mundo cambiante, en que todo fluye, todo deviene, las crisis son hitos que indican cambios radicales para bien o para mal. En gran parte depende de la actitud mental de las personas que enfrentas la situación de crisis. En el idioma chino, la palabra “crisis” (危机, weiji), se compone de dos ideogramas:

• Wēi (危) que se traduce como “peligro”, o “amenaza”.

• Jī (simplificado: 机, tradicional: 機) que, entre varias acepciones (máquina, avión, punto crucial, etc.), se puede traducir como “chance” u “oportunidad”. Sobre el significado de “oportunidad” de la palabra jī (机) es posible examinar algunas palabras chinas que involucran ese ideograma:

• Jī huì (机会), es la palabra completa para “ocasión” u “oportunidad”,

• Jī yù (机遇) significa “oportunidad favorable”

• Jī yuán (机缘), es “buena suerte”

• Liáng jī (良机), podemos traducirla como “buena oportunidad”

En conclusión, ante una crisis podemos asumir dos opciones: o nos atemorizamos y deprimimos al verla de manera pesimista sólo como una señal de peligro fatal, o nos decidimos con optimismo y coraje a sacar el máximo provecho de las oportunidades que tal circunstancia encierra. Considero que la única opción posible no es el pesimismo de la voluntad, pero tampoco el voluntarismo ciego. Practicar el análisis estratégico en estas circunstancias es indispensable, por más difícil que sea la situación. Y es justamente la situación lo que hay que cartografiar adecuadamente para indagar sus síntomas.

II.- LOS DATOS DE LA CRISIS ELECTORAL:

La crisis electoral de la revolución bolivariana hay que analizarla a partir de un análisis profundo de las brechas alcanzadas hasta ahora, no tratarla de manera superficial, utilizando diversos datos que permiten minimizar los problemas existentes, maquillar las estadísticas electorales, o desviar la atención sobre logros inexistentes. Hemos planteado en otro trabajo que lo sucedido no debió causar sorpresa alguna, pues la tendencia de la irregularidad del voto en la revolución bolivariana era un hecho constatable desde el año 2007.

Si todavía hay crédulos que consideraron que era posible objetivamente conquistar, a partir de la tendencia histórico-electoral realmente existente entre 2007-2010 los llamados 10 millones de votos, no queda otra consideración que decirles: ¡cayeron por inocentes! Era improbable estadísticamente conquistar esos 10 millones de votos, y a los síntomas nos referimos cuando observamos la tendencia de las brechas expresadas en valores relativos o porcentajes de ventaja entre la opción bolivariana y la opción opositora:

GRÁFICO 1

g1

Es preciso analizar también la tendencia de votos absolutos en elecciones presidenciales y de gobernadores para captar algunos aspectos que han sido eludidos, como por ejemplo, que los la brecha obtenida por el Presidente Chávez en octubre del año 2012 es ligeramente superior a la brecha obtenida por las candidaturas bolivarianas a gobernadores frente a la oposición en el año 2008, con una participación electoral menor. También datos omitidos como la  participación electoral de bolivarianos y opositores en las elecciones a gobernadores en el año 2008, contrastando con la participación efectuada en el año 2012 en las elecciones a gobernadores:

GRÁFICO 2

g2

Finalmente, es claramente visible la tendencia de la brecha obtenida si analizamos elecciones de gobernadores y elecciones presidenciales, pues para la revolución bolivariana es visible con total claridad que la caída de fuerza electoral. El siguiente gráfico muestra el comportamiento de las brechas en valores absolutos en las elecciones de gobernadores y presidenciales desde el año 2006:

GRÁFICO 3

g3

La descripción de brechas muestra la tendencia a la caída de la ventaja entre la opción bolivariana y la opción opositora. La zona de riesgo político comenzaba justamente con el tramo de ventaja menor o igual a 500.000 votos.

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¿Necesitamos una revolución dentro del Foro Social Mundial?

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Escrito por FSMTVZLA Lunes, 29 de Abril de 2013 22:12

El Foro Social Mundial ha iniciado una nueva etapa, en la cual parece enfrentarse con la imperiosa necesidad de transformarse de manera importante o correr el riesgo de perder sentido en la lucha global anticapitalista. Hemos esbozado los principales desafíos y alternativas que se desprenden de las ricas discusiones desarrolladas en los espacios del FSM de Túnez 2013. Agradecemos enormemente a Damien Hazard de “Abong” - Brazilian Association of NGOs y miembro del Consejo Internacional del FSM; a Rami Brahem y “Santa” del colectivo de Túnez “T'harrek!”; a Raffaella Bolini de ARCI y también miembro del CI; y a Marisa Holmes, activista del movimiento Occupy Wall Street, por su colaboración para la realización de este artículo.

Emiliano Teran Mantovani*

La culminación del Foro Social Mundial de Túnez 2013, nos ha dejado sobre la mesa una serie de expectativas e interrogantes fundamentales, sobre todo si tomamos en cuenta el período de grandes movilizaciones populares a escala mundial que se han desatado desde 2011, con el Mundo Árabe como epicentro, y Europa y los Estados Unidos como unas de las más notables expresiones de estás revueltas sociales. La progresiva agudización de la crisis sistémica, que ha venido transformando las condiciones de vida de millones de personas en todo el planeta, interpela al FSM, tanto en la forma como funciona internamente, como en la capacidad que tiene para generar resistencias y alternativas al modelo capitalista/colonial.
 
Lo cierto es que desde sus inicios, el FSM ha contribuido enormemente a construir discursos e imaginarios alternativos, que en sus primeros años luchaban contra el pensamiento único neoliberal, y que han logrado visibilizar temas de gran importancia global, como los modelos de “desarrollo”, la financiarización y mercantilización de la vida y su relación con las desigualdades sociales, las potencialidades transformadoras de las cosmovisiones de los pueblos originarios y tradicionales, así como las prácticas de la economía solidaria, entre otros. A su vez, ha arrojado saldos organizativos importantes, como la manifestación contra la Guerra de Irak del 15 de febrero de 2003 (la primera manifestación global y la más grande de la historia), que usó como plataforma principal mundial al FSM; o como el FSM de Belém de 2009, que logró reunir a pueblos indígenas de toda la Amazonía, un hecho inédito en la historia de América Latina, por mencionar algunos ejemplos.
 
Luego de un cierto aislamiento en el cual se estaba sumergiendo el FSM en los últimos años, producto de una serie de problemas que han caracterizado a este espacio, la edición tunecina de 2013 ha reoxigenado al Foro, rompiendo con este retraimiento y logrando el establecimiento de nuevas relaciones con distintos movimientos sociales de otros territorios, muchos de ellos de reciente conformación. Para Túnez ha significado un apoyo al muy importante proceso de democratización que vive el país, alimentando así las perspectivas y formas de organización de la sociedad civil, y reforzando las conquistas sociales que podrán servir de plataforma para la profundización de estos procesos en la región. Ha sido, a juicio de la activista de ARCI - Italia, Raffaella Bolini, el FSM más importante desde el punto de vista político.
 
Sin embargo, el FSM Túnez 2013 también trató de problematizar y abrir discusiones sobre las dificultades y dilemas que ha enfrentado este espacio prácticamente desde sus inicios, los cuales han supuesto importantes barreras para la consecución del gran objetivo altermundista planteado en él: constituir una plataforma global para la construcción de “otro mundo posible”. Numerosas actividades autogestionadas durante el FSM de Túnez se propusieron para discutir sobre los principales problemas internos y el futuro próximo del foro, un debate que en general se da con no pocos detractores del mismo, y en el cual, incluso sus más grandes defensores reconocen la necesidad de que se den algunos cambios importantes.
 
Más allá de los obstáculos sistémicos y geográficos, de las enormes dificultades que se presentan para un diálogo y articulación intercultural de alcance mundial, no sólo para resistir al avance neoliberal, sino para poder construir otro mundo “donde quepan muchos mundos”, surge una pregunta fundamental: ¿qué existe en la propia estructura del Foro Social Mundial, que produce estas importantes limitaciones en la tarea de hacer de este espacio, un poderoso instrumento en la lucha altermundista?
 
Hemos identificado 5 problemas fundamentales, que creemos representan los aspectos más sensibles de la dinámica interna del FSM, y que requieren de un proceso de transformación que hagan del foro un espacio más “productivo”, pertinente y funcional a la lucha global de los pueblos del mundo. Estos son:
 
a) Élites antisistémicas y mercantilización del FSM
 
Sostener una reunión internacional como lo es el FSM, supone una gran movilización y despliegue logístico, que viene acompañado por la necesidad de grandes sumas de capital. Esto ha implicado que la organización del foro haya sido dominada por las grandes ONGs y sindicatos, que a su vez tienen vínculos con diversos partidos políticos, gobiernos y grandes corporaciones. De esto, se desprenden 3 factores importantes:
  • Las organizaciones que tienen más presencia y fuerza en el FSM generalmente se organizan de manera piramidal;
  • Los grandes financiamientos de éstas, provienen pues de gobiernos, corporaciones y partidos políticos, con sus respectivas implicaciones;
  • Las visiones, críticas y propuestas más radicales, probablemente no tengan vocería en estas cúpulas organizativas del FSM.
Lo cierto es que los procesos de toma de decisiones del foro, se han orientado a partir de una lógica de tendencias piramidales y centralizadas, siendo que los componentes del llamado “Consejo Internacional” son estas grandes ONGs y sindicatos, quienes, a juicio de Rami Brahem y “Santa”, de la organización tunecina «T'harrek!» ―los cuales hicieron parte del Consejo Internacional y se retiraron por diferencias en la forma de llevar la organización―, gobiernan desde lo más alto de la organización, generándose una especie de élite. Para Marisa Holmes, del movimiento Occupy Wall Street, los defectos estructurales en la organización del FSM perpetúan un entorno capitalista en su seno.
 
Diversas organizaciones han objetado la falta de transparencia e inclusión en la toma de decisiones, la carencia de una contraloría en la gestión y en la forma en la cual se manejan los fondos, y la ausencia de una comunicación horizontal. Se ha cuestionado la mercantilización del espacio ―el cobro de entrada para ingresar a las actividades del FSM en Túnez fue el colmo de esto― y de cómo el foro puede también ser usado como plataforma de negocios. Bajo la superficie, parece que esta estructura fomenta un tipo de relaciones de poder que promueve una lucha por intereses personales o grupales ―carreras e imágenes políticas, contactos y manejo de fondos― que finalmente reproduce algunos de los resultados más criticados que se visibilizan en el FSM.
 
Mucho de este aislamiento del foro que mencionáramos anteriormente, ha estado vinculado con esta lógica imperante, y ha supuesto el alejamiento de algunas agrupaciones que no comulgan con esta dinámica. Pero esto, por supuesto, no representa una situación irremediable, sino que refleja las tensiones entre corrientes que velan por una organización más centralizada y piramidal, y otras que intenta abrir el FSM hacia formas organizativas más horizontales y descentralizadas. Como nos relatara Raffaella Bolini (ARCI), la manifestación del 15 de febrero de 2003 “non venne deciso dal Consiglio Internazionale del Forum o da un FSM. Fu decisa dai movimenti per la pace europei, che usarono il Forum Sociale Europeo per costruire la rete europea e il Forum Sociale Mondiale per costruire la rete globale[*].
b) ¿Dónde poner los límites del FSM?

La indignación generalizada que produjo la instalación de la carpa de la US Aid en los espacios del FSM, llevaba a los asistentes recurrentemente a la pregunta, ¿y dónde están los límites del FSM? Probablemente haya que reconocer dos elementos que pueden chocar entre ellos: i) la enorme necesidad de establecer un criterio más específico en relación a los actores que se terminan juntando en los espacios del foro; y ii) la enorme dificultad de establecer un criterio más específico para un movimiento global de tan vasta diversidad biocultural.
 
Damien Hazard, de la organización Abong (Brasil) y miembro del Consejo Internacional, plantea que el FSM no es una ideología en absoluto, sino una articulación de diversos actores y luchas que deberían ser reconocidos como representativos de la mayor parte de la población planetaria y de sus intereses, mientras que Bolini resalta la importancia de cómo el foro, como un red, puede producir un verdadero “servicio” político a aquellos que forman parte de ella.
 
Ante esto, ¿es posible una articulación global asignificada, o de una red aideológica? Pues se corre de esta manera el riesgo de impulsar una especie de cosmopolitismo amoral. ¿Qué costo político ha tenido para el FSM tan amplia inclusión, en la que, por ejemplo, habitantes afectados por la actividad petrolera y activistas ecologistas, se sientan en la misma mesa con empresas petrolera como Petrobras? ¿Termina así el FSM siendo infiltrado, disuelto en una especie de dinámica posmodernizada, ultraflexible, y sumamente abstracta?
 
El problema fundamental parece ser la forma en la cual los procesos de inclusión se hagan tan amplios que terminen incluyendo lo excluyente. En la medida que se incluye lo excluyente, el proyecto mismo puede dejar de ser incluyente. ¿Es la hora de establecer criterios más específicos? ¿Es posible ahora mismo establecerlos?
 
Por otro lado, se encuentran los límites afirmativos. ¿Cómo logramos articular a todos aquellos actores y movimientos sociales que, por razones económicas, políticas o sociales, no pueden asistir al evento? ¿Cómo hacemos para redefinir un espacio que, como afirmara Samir Amin, está siendo representado en un 75% por estas grandes ONGs jerarquizadas[†], siendo que el porcentaje restante lo cubren gran parte de esos movimientos sociales que se encuentran en condiciones de pobreza y que en ocasiones están inmovilizados detrás de las fronteras de sus países? Y también, ¿cómo eliminar las barreras de clase para el ingreso de un espacio como el FSM, y se evita cargar los costos del evento sobre los y las trabajadoras y habitantes de los territorios donde se realizan los mismos, cobrando una especie de “cover” por ingreso?
 
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c) Las posibilidades de construir un programa de luchas globales
 
Tal y como lo reconoce Immanuel Wallerstein: “¿Hay gente que ya se cansó de estos debates continuados? Sí, por supuesto[‡]. Esto no hace perder vigencia y validez al FSM, aunque es claro que una buena parte de los movimientos sociales mundiales están en la búsqueda de un programa de acciones territoriales y mundiales para hacerle frente a la crisis global que viene agudizándose, lo que hace que muchas de estas organizaciones tomen distancia del foro.
 
Esta situación coloca al FSM en una profunda interpelación sobre la correspondencia que debe tener este espacio con la coyuntura de crisis sistémica. La carencia o debilidad de un programa concreto de luchas globales a partir del foro, parece justificarse en esta idea: a mayor concreción en la lucha y mayor especificidad en la demanda, mayor es pues el riesgo de desidentificación de una parte del movimiento altermundista global con las mismas, y por ende, mayor es el riesgo de desarticulación de éste. Este enorme dilema, de suma importancia para la lucha política mundial, parece decirnos que esta situación de estancamiento se puede superar sólo asumiendo este riesgo. ¿O debe ser el FSM sólo un espacio para el encuentro y la articulación de los movimientos sociales y la sociedad civil? ¿O puede este riesgo ser tal, que termine afectando decisivamente al FSM, como único espacio de encuentro mundial de estas características?
 
Esta dinámica del foro, de constante tensión entre fuerzas incluyentes y excluyentes, hace también evidente que las carencias de un accionar más robusto a partir de este espacio, se inscriben a su vez en los problemas anteriormente descritos en este artículo. Nuevamente, al redefinir la estructura organizativa, las relaciones de poder internas y los límites del foro, tenemos un replanteamiento de su fuerza activista y propositiva que tendrá sus ventajas y desventajas. Lo fundamental parece ser el rediseño conceptual y metodológico que permita potenciar el proceso de convergencia de las luchas, donde funcione productivamente la unidad global en la diversidad.
Mientras tanto parece que el FSM ha entrado en una nueva fase de refrescamiento, articulándose con nuevas organizaciones, nuevas propuestas y nuevas realidades sociales, lo cual reaviva las expectativas sobre su futuro.
 
d) El FSM como una escuela para el altermundismo
 
La gran particularidad del FSM es que nació al calor de las nuevas formas de resistencia al capitalismo globalizado, lo cual suponía una necesaria estrategia de alcance global cualitativamente distinta, algo que no tenía antecedentes en todo la historia de la lucha anticapitalista. Por esto, es claro que los movimientos sociales y la sociedad civil en general, no tenemos experiencia en un tipo de organización antisistémica de estas dimensiones y características. Y no solamente esto: la gran mayoría de nuestras organizaciones carecen de prácticas de organización y representación horizontales, lo que hace del FSM un proceso pedagógico único en el mundo, y por lo tanto una muy valiosa oportunidad de transformación.
 
Evidentemente, las diferencias políticas, unidas a la estructura jerarquizada y centralizada que se ha reproducido en el FSM, han estimulado el mencionado distanciamiento de varios grupos sociales de este espacio. Sin embargo, una transformación del foro, como una alternativa única y sui géneris para la construcción de “otro mundo posible”, no se logra abandonándolo. Es esencial, tanto tomar las riendas de un proceso de mayor empoderamiento social en la gestión y gobernanza interna de los FSMs, como asumir este necesario proceso pedagógico con humildad. Tal y como expresa Damien Hazard, el FSM “É um exercício de respeito à diferença e de tolerância para com aqueles/aquelas que não pensam como nós”[§]. Las experiencias del Foro Social, pueden no sólo enseñarnos a practicar otras formas de pensamiento y de vida, sino a establecer nuevos tipos de relaciones de alcance mundial.
 
e) Decolonizar el FSM
 
La idea de decolonizar el foro, ha sido una idea que ha venido tomando fuerza, como parte del reconocimiento no sólo de un relativo centrismo de cosmovisiones y perspectivas de origen primordialmente occidentales en este espacio, sino de una especie paternalismo que se ha ejercido desde los movimientos y organizaciones sociales de Europa y los países del Norte, hacia los movimientos sociales y la sociedad civil de países del Sur Global. Raffaella Bolini afirma que el FSM de Túnez ha sido una ocasión importante para decolonizar nuestro modo de pensar, siendo que los actores sociales de una Europa en crisis y decadencia, que no logra encontrar una alternativa, han aprendido de la inteligencia y la visión de los actores sociales magrebinos. Además, un drama como el de la migración África-Europa, sufrido principalmente desde el Sur, ha sido puesto como prioridad por primera vez en el foro 2013, cuando anteriormente había sido considerada como un tema secundario.
 
En el mencionado proceso pedagógico que supone la continuación del FSM, la decolonización del mismo aparece como fundamental. Como hemos visto, el Foro Social, a pesar de estar compuesto por numerosos grupos y actores con una gran experiencia en la lucha anticapitalista, no está exento del patrón de poder imperante en el sistema-mundo, el cual permea su dinámica interna atravesándola con su lógica patriarcal, eurocéntrica, racista y antropocéntrica. Comenzar por descolonizarnos a nosotros mismos parece ser una de las bases de ese otro mundo posible en construcción.
 
Y entonces, ¿cuál es el futuro del FSM?
 
El Foro Social ha demostrado ser un espacio con enormes potencialidades. Sin embargo, algunos actores y organizaciones sociales se preguntan si el FSM ha dejado de adaptarse a las nuevas realidades de la lucha global. Se habla de un altermundismo 3.0, el cual coloca como modelo los procesos territoriales de acción directa, de horizontalidad, y de construcción concreta de alternativas al sistema capitalista imperante, propios de los movimientos “occupy” en varias partes del mundo. ¿Es posible no contraponer los modelos “occupy” con el del FSM, tratando de sintetizar el uno con el otro?
 
Es casi un consenso el hecho de que el FSM debe transformarse, renovarse y rejuvenecerse. Algunas ideas propositivas, plantean:
 
  • El trabajo conjunto de organizaciones, movimientos sociales y los diferentes actores de la sociedad civil de todo el mundo, involucrados en el FSM, tiene que ser como iguales. No puede concebirse un espacio alternativo como este, de manera jerarquizada;
  • El Consejo Internacional debe ser repensado y reestructurado, pasando por replantear el concepto y las formas de representatividad del propio FSM. A su vez, es fundamental la inclusión de nuevos actores, que involucren a sectores y organizaciones que no habían sido tomadas en cuenta anteriormente;
  • Es fundamental definir los principios básicos y compartidos de lo que se entendería por horizontalidad en el FSM
  • Son necesarias, tanto una profunda y abierta interpelación social a los problemas de gobernanza interna que tiene el foro (el FSM es de todos y todas y requiere de un empoderamiento popular horizontalizante), como un proceso de contraloría continuo y activo sobre las decisiones y acciones que se van ejecutando en su seno.
  • Cómo se definirían las estrategias de convergencia localizadas, territoriales y descentralizadas? ¿Cómo hacer que el modelo “occupy” pueda ser viable como movimiento global articulado, sobre todo tomando en cuenta las más difíciles realidades de los pueblos del Sur Global?
  • ¿De qué manera pueden mejorarse las estrategias metodológicas tanto de registro como de comunicación? ¿Qué papel pueden jugar las nuevas tecnologías para crear un verdadero espacio abierto para el diálogo horizontal planetario? ¿Cómo articular la lucha con aquellos pueblos que prácticamente no tienen acceso a este tipo de tecnologías?
  • El FSM debe ser un espacio cambiante, en constante transformación, de la mano de los cambios que se van dando en el sistema-mundo capitalista/colonial.
  • Necesitamos una revolución dentro del FSM si queremos hacer de él, la verdadera plataforma común de la lucha antisistémica y altermundista. Una revolución para la revolución.
* Emiliano Teran Mantovani es sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos – CELARG, y hace parte del equipo del Foro Social Mundial Temático Venezuela.
 
Notas


[*]no fue decidida por el Consejo Internacional del Foro o de un FSM. Fue decidida desde los movimientos por la paz europeos, que usaron el Foro Social Europeo para construir la red europea y el Foro Social Mundial para construir la red global”.
[†] Sobre este dato, véase la entrevista realizada en Túnez a Santiago Alba Rico, en:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=166376
[‡] Cfr. Immanuel Wallerstein. El Foro Social Mundial sigue respondiendo a sus retos. En:http://www.jornada.unam.mx/2013/04/15/opinion/028a1mun
[§] “Es un ejercicio de r

espeto por las diferencias y de tolerancia para aquellos/aquellas que no piensan como nosotros”.


Fuente: http://forajidosdelanetwar.blogspot.com/2013/04/necesitamos-una-revolucion-dentro-del.html
 
 

La lealtad como tragedia o como esperanza radical

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Escrito por FSMTVZLA Miércoles, 17 de Abril de 2013 21:46

Roland Denis

votamaduroLos votos lo dijeron clarito, el pueblo del 27 de febrero, el pueblo leal al mensaje libertario y la obra justiciera de Chávez, salvaron al límite este proceso en el momento en que ha podido desmoronarse por la acumulación arrogancias y garrafales errores que vienen conjugándose con los años. La votación prácticamente 50 a 50 tiene sus antecedentes en estos 14 años, pero en este caso no es lo mismo ni mucho menos tomando en cuenta los altos índices de participación electoral, en este caso se trató de un ejercicio estrictamente de lealtad (y reitero lo de la lealtad porque mucho del clientelismo político comprado por la maquinaria burocrática en este caso desvío por centenares de miles sus votos a la derecha sin complejo) hacia el propósito revolucionario. No obstante y no estando Chávez como candidato podemos asumir que es inmensa la sombra revolucionaria regada como hegemonía de los valores transformadores en estos años la que garantizó la ínfima victoria.

Pero al mismo tiempo tal y como le sucedieron en los terribles años treinta europeos a aquellos dirigentes como Bujarin o Zinoviev y casi toda la dirigencia bolchevique original, esa lealtad se vivió en sus últimos días como una tragedia, como aquellos que aceptaron ser acusados como los más viles conspiradores a la patria y la revolución obrera solo por salvar la causa final revolucionaria aunque el déspota de Stalin sea quien la liderice. Dieron toda su vida -fueron fusilados- y su gloria por la causa final del pueblo, al menos así los ha salvado la historia al interpretarlos de esa manera. Si tuvo sentido o no el gesto degradante de sumisión al déspota de aquellos hombres en el momento histórico que les tocó vivir, todavía podemos discutirlo. Lo que sí no tiene ningún sentido es que nosotros, esa mitad del pueblo venezolano, en una circunstancia radicalmente distinta, donde no hay déspota de por medio y no son nuestras vidas vidas individuales las que tenemos que medir en valor frente a una gigantesca causa revolucionaria, que vivamos igualmente esto como una tragedia. Es decir, que la lealtad del voto expuesto este 14 de Abril se convierta en un acto donde a conciencia oculta sabemos que esto es una causa perdida bajo el esquema de política, mando y comunicaciones que se ha solidificado a través de la costra corporativa-burocrática impuesta, pero aún así como último gesto y por odio a la vieja oligarquía tan bien sintetizada políticamente en Capriles, nos tiremos al río sin hacer nada y nos convirtamos en un “voto despido” por sumisión y por silencio.
 
Esa tragedia en nuestro caso es inaceptable precisamente porque al contrario de la URSS aquí no hay otro despotismo que el potencial fascismo de la derecha, porque nosotros podemos decirle ¡basta! con todo derecho y moral para hacerlo a toda esa realidad que ha supuesto el quiebre monetario, la vida del cacique Sabino entre tantos, el desmoronamiento del salario por inflación, la burocratización del liderazgo popular, el lenguaje moralista en boca de quienes lo niegan todos los días con su corrupción, el cierre del debate y la transparencia de verdades en los sistemas públicos de comunicaciones, el verticalismo cooptativo de partido, las finanzas para banqueros y jamás para el desarrollo autogestionario de inmensas fuerzas productivas que podríamos potenciar, la misión social social en manos de camarillas burocráticas inútiles y arrogantes. No hay derecho a que nuestra ínfima mayoría nos comportemos como Bujarín o Zinoviev. Aquí por razón de vida o muerte de la revolución por el contrario hay que alzar la palabra, lo otro es por seguro una guerra que la gran burguesía ya tiene todas las posibilidades de desatar de nuevo pero en este caso con un pueblo desmoralizado porque perdió la guerra inmediata contra los monstruos que nosotros mismos hemos dejado que se creen que crezcan y terminen hegemonizando el comportamiento real y discursivo del gobierno. No tenemos derecho a ello. Ni el más beneficiado por el consentimiento monetario del gobierno a tantos grupos de base tienen derecho a ello. El silencio, la autocensura, la criminalización del disenso y la lucha, el no ejercicio con dignidad y sin descanso de los derechos populares conquistados, es la traición originaria, el “salto de talanquera” es solo que viene a consecuencia, así nos fusilamos éticamente hasta no valer nada.
 
La lealtad por tanto tenemos que vivirla hoy como nunca como una esperanza radical. Como una autocrítica profunda frente a la quietud del silencio y la falta de autonomía política del pueblo en lucha, frente a la sumisión que muchos cuadros nobles de gobierno aceptan por lealtad a un ideal genérico que nada tiene que ver con sus jefes. Como una conciencia de que estamos a las puertas de una nueva ofensiva fascista que puede sin mayor problema desatar una conspiración inmensa contando con la traición interna que hoy se va a desatar y que ayer 14 de Abril mismo comenzó a funcionar al dar falsos avances de victoria al mediodía y desmovilizar a última hora la capacidad de arrastre que pueden tener las “multitudes movilizadas” como en efecto pasó el 7 de Octubre. Prácticamente ocho millones o más de cuerpos y conciencias que han hecho de la revolución verdadera su deseo y su necesidad vital es un caudal inmenso para enfrentar lo que venga, un milagro maravilloso de nuestra rebelión. Pero aquí es obligatorio actuar sin compasión con nada, el gesto compasivo como dicen los brujos naguales mexicanos no es más que una compasión hacia nosotros mismos, un gesto de miedo y debilidad que nos impide mover las energías internas necesarias para comprender y enfrentar la realidad que sea, desdoblándonos en los propios hechos, ayudando al otro aplastado a alzarse contra su condición y sin compasión. Por ello se trata de una esperanza radical donde asumimos de raíz nuestra condición de revolucionarios pase lo que pase. Los retos más difíciles, la contrarrevolución más agresiva como siempre ha sido desde hace 24 para acá debe engrandecernos. Lo que pasó ayer nos debe en ese sentido llenar de alegría porque hacía falta un hecho crucial, al límite de un definitivo abismo para hacer renacer el alma real de la historia actual venezolana, y nuevamente llegamos a él para poner a prueba la verdad libertadora que hemos defendido. Desde Nicolás para abajo, independientemente de juicios y de quien es y ha sido el presidente y quien el simple militante pero que lo mueve todo, estamos obligados a entrar en esa lealtad esperanzada que no se somete a nada, no tenemos derecho al sometimiento. Pero igual, estas alturas y priori no podemos creer en nadie, ese privilegio con justificación o no solo lo tuvo Chávez y ya no está y todo lo dejó...cada quien tendrá que probarse en los hechos y en su inteligencia, en su capacidad comunicante, organizadora y luchadora, en su capacidad de inventar en su terreno toda esa política hoy más que nunca posible de crear una patria libre y de autogobierno del pueblo, armas en mano. Vivir en la alegría y el reto de la esperanza, asumir de lleno lo fuerte y hermoso que es ¡por fin! vencer la opresión imperial y capitalista....nuevamente llegó la hora de la verdad ¡somos Chávez!, pero en este caso ya ésta no tiene después.

Fuente: http://goo.gl/yrAbW

 

"Maduro: una victoria necesaria"

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Escrito por FSMTVZLA Martes, 16 de Abril de 2013 17:13

Atilio Borón

AtilioBbBEra fundamental que ganase Nicolás Maduro, y ganó. Pero ganó a duras penas, lo cual exige desentrañar las causas del bajón sufrido por el chavismo y el notable aumento experimentado por la derecha. Fue una victoria que puso en evidencia la endeblez metodológica de las encuestas que de uno y otro lado pronosticaban una holgada victoria del candidato chavista. Sobre el veredicto de las urnas lo primero que hay que decir es que su desconocimiento por parte de Henrique Capriles no es en modo alguno sorprendente. Es lo que señala para casos como este el manual de procedimientos de la CIA y el Departamento de Estado cuando se trata de deslegitimar a un proceso electoral en un país cuyo gobierno no se somete a los dictados del imperio. Si bien la distancia entre uno y otro fue muy pequeña, no tuvo nada de excepcional a la luz de la historia venezolana: en las elecciones presidenciales de 1978 Luis Herrera Campins, candidato del COPEI obtuvo el 46.6 por ciento de los votos contra el 43.4 de su rival de Acción Democrática. Diferencia: 3.3 por ciento, y el segundo reconoció de inmediato el triunfo de su contendor. Antes, en 1968, otro candidato del COPEI, Rafael Caldera, accedió a la presidencia con el 29.1 por ciento de los sufragios, imponiéndose sobre el candidato de AD, Gonzalo Barrios, quien obtuvo el 28.2 por ciento de los votos. Diferencia: 0.9 por ciento y asunto concluido. Más próximo en el tiempo, contrasta con el autoritario empecinamiento de Capriles la actitud del por entonces presidente Hugo Chávez que, en el referendo constitucional del 2007, admitió sin más trámite su derrota cuando la opción por el No obtuvo el 50.6 por ciento de los votos contra el 49.3 por ciento del Si a la reforma que él favorecía. A pesar de que la diferencia fue de poco más del 1 por ciento Chávez reconoció de inmediato el veredicto de las urnas. Toda una lección para el ofuscado perdedor.
 
Resultados electorales muy ajustados son más frecuentes de lo que se piensa. En Estados Unidos, sin ir más lejos, en la elección presidencial del 7 de Noviembre del 2000 el candidato demócrata Al Gore se impuso en la votación popular con el 48.4 por ciento de los votos, contra el republicano George W. Bush, quien obtuvo el 47.9 de los sufragios. Como se recordará, una fraudulenta maniobra efectuada en el colegio electoral del estado de Florida -cuyo gobernador era casualmente Jeb Bush, hermano de George W.- obró el milagro de “corregir los errores” en que había caído un sector del electorado de la Florida posibilitando el ascenso de Bush a la Casa Blanca. En suma, el que perdió ganó, y viceversa: todo un ejemplo de soberanía popular de la democracia estadounidense. En las elecciones presidenciales de 1960 John F. Kennedy, con el 49.7 por ciento de los sufragios, se impuso a Richard Nixon que cosechó el 49.6. La diferencia fue de apenas el 0.1 por ciento, poco más de 100.000 votos sobre un total de unos 69 millones, y el resultado fue aceptado sin chistar. Pero en Venezuela las cosas son diferentes y la derecha grita “fraude” y exige un recuento de cada uno de los votos, cuando ya Maduro accedió a efectuar una auditoría. Llama la atención, no obstante, la intolerable injerencia del inefable Barack Obama que no dijo ni una palabra cuando le robaron la elección a Al Gore pero encontró tiempo ayer por la tarde para decir, por boca de su vocero, que era "necesario" y "prudente" un recuento de los votos dado el resultado "extremadamente reñido" de las elecciones venezolanas. ¿Admitiría que un gobernante de otro país le dijera lo que tiene que hacer ante las poco transparentes elecciones estadounidenses?
 
Dicho lo anterior, ¿cómo explicar la fuga de votos experimentada por el chavismo? Por supuesto, no hay una sola causa. Venezuela transitó desde la aparición de la enfermedad de Chávez (8 de Junio de 2011) por un período en donde las energías gubernamentales estuvieron en gran medida dirigidas a enfrentar los inéditos desafíos que tal situación planteaba para un experimento político signado por el desbordante activismo del líder bolivariano y por el hiper presidencialismo del régimen político construido desde 1998. Esa caracterización en un primer momento molestó a Chávez, pero luego hidalgamente terminó por reconocer que era correcta. Premonitoriamente Fidel le había advertido, ya en el 2001, que debía evitar convertirse “en el alcalde de cada pueblo.” En todo caso, el desconcierto que emanaba de la forzada inactividad de Chávez impactó fuertemente en la gestión de la cosa pública, con el consecuente agravamiento de problemas ya existentes, tales como la inflación, la estampida del dólar, la paralizante burocratización y la inseguridad ciudadana, para no mencionar sino algunos. Problemas, no está demás recordarlo, a los que se había referido más de una vez el propio Chávez y para enfrentar los cuales había planteado la necesidad del “golpe de timón” anunciado en el primer Consejo de Ministros del nuevo ciclo iniciado luego de la victoria del 7 de Octubre del 2012, durante el cual el líder bolivariano hizo un fuerte llamado a la crítica y la autocrítica, exigiendo a sus colaboradores mejorar radicalmente la eficiencia de ministerios y agencias, fortalecer el poder comunal y desarrollar un sistema nacional de medios públicos como ineludibles prerrequisitos de la construcción del socialismo. Señalaba en su intervención que “a veces podemos caer en la ilusión de que por llamar a todo ‘socialista’ … uno puede pensar que con eso, el que lo hace cree que ya, listo, ya cumplí, ya le puse socialista, listo; le cambié el nombre, ya está listo.” De ahí su fuerte exhortación a fortalecer los consejos comunales, la socialización de la economía, la cultura y el poder. Decía, con razón, que “no debemos seguir inaugurando fábricas que sean como una isla, rodeadas del mar del capitalismo, porque se las traga el mar.” Pero junto a estos problemas de la gestión estatal hubo otros factores que también contribuyeron a la creación de un malestar social y un malhumor público: la derecha y el imperialismo trabajaron activamente, como lo hicieran en el Chile de Salvador Allende, para sabotear el funcionamiento de la economía y exasperar el ánimo de la población mediante el metódico desabastecimiento de productos esenciales, los cortes de energía eléctrica, la sospechosa actividad de grupos de paramilitares sembrando el terror en los barrios populares y la persistente campaña de denuncias y agravios en contra de Maduro vehiculizadas y agigantadas por su enorme gravitación en el manejo de los medios de comunicación de masas, facilitando así la deserción de un numeroso contingente de votantes.
 
La Revolución Bolivariana enfrenta una situación delicada pero que está lejos de ser desesperante o provocar la caída en un angustioso pesimismo. El desfachatado entrometimiento de Washington refleja su urgencia para acabar con la pesadilla chavista “ahora o nunca”, consciente de que se trata de una situación pasajera. Ante esto Maduro como presidente tiene que responder con serena firmeza, evitando caer en las previsibles provocaciones que le tiendan sus enemigos. Es innegable que tiene ante sí una sociedad partida al medio, donde la derecha por primera vez demuestra tener la capacidad para encuadrar y movilizar, al menos en el día de las elecciones, al 50 por ciento del electorado.  Recuperar el predominio en ese terreno no es imposible, pero dependerá menos de la radicalidad de los discursos del oficialismo que de la profundidad y eficiencia de las políticas concretas que adopte Miraflores; dependerá, en suma, de la calidad de la gestión gubernamental para enfrentar los principales problemas que agobian a la población, tema sobre el cual Maduro insistió sensatamente en su discurso de anteanoche.  No habría que subestimar, en este cuadro, el hecho de que hasta el 2016 la Asamblea Nacional tendrá una holgada mayoría chavista (95 sobre 165) y que el nuevo presidente contará con el apoyo de 20 de los 23 gobernadores de la República Bolivariana.  La correlación de fuerzas, por lo tanto, sigue mostrando un claro predominio del chavismo, y la respuesta de numerosos gobiernos de la región y de fuera de ella -como China y Rusia, entre otros- agrega un importante reaseguro para la necesaria gobernabilidad y para avanzar en el impostergable cumplimiento del testamente político de Chávez, el ya aludido “golpe de timón.”  Estamos seguros que el bravo pueblo venezolano estará a la altura de las circunstancias y de los retos que plantea la actual coyuntura.
 
- Dr. Atilio Boron, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales (PLED), Buenos Aires, Argentina    www.atilioboron.com.ar
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Fuente: http://www.alainet.org/active/63335

 
 

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